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CUANDO LA INDUSTRIA LE TEME A LA PESCA ARTESANAL TRADICIONAL

Por Cristian Arancibia Chandía, Presidente de Ferepa Biobío

La reciente decisión de la Contraloría Regional de Valparaíso de declarar ilegal la resolución de SUBPESCA que permitía el ingreso de pequeños armadores artesanales a diversas pesquerías constituye una señal preocupante para el futuro de la pesca artesanal chilena. Más preocupante aún es constatar quién está detrás de esta acción: SONAPESCA, la organización que representa los intereses de los grandes grupos económicos de la pesca industrial.

La pregunta es simple: ¿qué amenaza puede representar para la industria pesquera un armador artesanal con una o dos embarcaciones, que trabaja junto a su familia para llevar sustento a su hogar? La respuesta parece ser que la industria no está dispuesta a tolerar ninguna forma de competencia, por pequeña que sea, cuando se trata de compartir el acceso a los recursos marinos.

Durante años hemos escuchado discursos sobre sustentabilidad, equidad y convivencia entre los distintos sectores pesqueros. Sin embargo, cada vez que el Estado intenta avanzar en una distribución más justa de las oportunidades de pesca, aparecen los mismos actores utilizando todas las herramientas jurídicas y administrativas disponibles para impedirlo. No buscan proteger los recursos; buscan proteger privilegios.

Resulta especialmente contradictorio que quienes han concentrado históricamente el acceso a las principales pesquerías del país hoy pretendan impedir que miles de pescadores artesanales puedan ejercer una actividad económica legítima bajo las reglas establecidas por una ley aprobada democráticamente por el Congreso Nacional. La Ley N° 21.752 precisamente buscó corregir desequilibrios históricos y generar mayores espacios de participación para la pesca artesanal de pequeña escala. Lo que estamos observando es una resistencia feroz a cualquier cambio que altere el statu quo.

Pero esta estrategia no se desarrolla únicamente desde las oficinas de los grandes conglomerados pesqueros. También cuenta con aliados dentro del propio sector artesanal. Algunas organizaciones  vinculadas a la pesca pelágica industrializada han optado por transformarse en socios estratégicos de la industria, defendiendo intereses que poco tienen que ver con la realidad de las caletas más vulnerables del país. Mientras miles de pescadores de pequeña escala buscan una oportunidad para incorporarse a nuevas pesquerías, estos sectores prefieren preservar espacios exclusivos de operación antes que avanzar hacia una pesca artesanal más inclusiva y diversa.

Desde Ferepa Biobío creemos que la discusión de fondo es mucho más profunda que un simple dictamen administrativo. Lo que está en juego es el modelo de desarrollo pesquero que Chile quiere construir para las próximas décadas. Uno donde unos pocos continúen concentrando el acceso a los recursos públicos que pertenecen a todos los chilenos, o uno donde las oportunidades se distribuyan de manera más equitativa entre quienes viven y trabajan en las comunidades costeras.

La industria pesquera tiene derecho a defender sus intereses. Lo que no resulta aceptable es que esos intereses se impongan sistemáticamente sobre el derecho al trabajo y al desarrollo de miles de familias artesanales. Tampoco resulta razonable que se siga utilizando el aparato institucional para bloquear cualquier avance que fortalezca a la pesca artesanal de pequeña escala.

Hoy son más de 5.000 armadores los que ven suspendida la posibilidad de incorporarse a pesquerías que podrían mejorar significativamente sus condiciones de vida. Detrás de cada uno de ellos existe una familia, una caleta y una comunidad completa que espera oportunidades. Mientras tanto, quienes ya poseen las mayores cuotas y niveles de concentración del sector continúan litigando para evitar compartir una fracción mínima de esos espacios.

La verdadera discusión no es jurídica. Es política, social y ética. Se trata de decidir si el mar seguirá siendo administrado para beneficio de unos pocos o si finalmente avanzaremos hacia un modelo que reconozca y fortalezca a la pesca artesanal de pequeña escala como un actor fundamental para el desarrollo de las regiones costeras de Chile.

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